Deshidratación, el mayor castigo de la piel en invierno

Pero el daño de las bajas temperaturas sobre la piel va más allá; de hecho, a largo plazo, puede acelerar el envejecimiento. Y es que,  las arrugas superficiales pueden aumentar con las bajas temperaturas.

Para actuar frente a estas alteraciones, los expertos recomiendan usar productos hidratantes desde finales del otoño y durante el invierno. Así, se apuesta por cosméticos «que contengan hidroxiácidos, retinol y/o vitamina C«, con los que combatir la sequedad acentuada en esta época, que es lo que va a hacer que las arrugas se noten más. A estos activos, la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) añade el ácido glicólico.

Ahora bien, también advierte de que las pieles intolerantes «deben utilizar sustancias calmantes, vasocontrictoras y descongestivas, como el dexpantenol alfabisobolol, el rusco y el ácido glicirrético», entre otros. Los dermatólogos también mencionan como novedad las mascarillas y tratamientos que se aplican en centros estéticos, como la mesoterapia con ácido hialurónico, «que ayudan a una hidratación en profundidad».

A DIARIO
Para que esa hidratación sea efectiva, desde la AEDV se insiste en que debe ser diaria y con emolientes a base de lanolina o urea, que ayudarán a mantener una piel sana durante el invierno.

MÁS ALLÁ DEL ROSTRO

La hidratación de la piel en invierno no debe centrarse exclusivamente en el rostro y las zonas más expuestas, como las manos o los labios, sino también en el cuerpo y en los pies. Precisamente, en la hidratación de los labios. Y es que, «los labios sufren mucho en invierno, más aún si se tiene alguna alteración de base, como queilitis atópica o actínica». Por ello farmacéuticos y dermatólogos refuerzan la necesidad de trasmitir la importancia de la hidratación labial «con bálsamos» y «protectores frente la luz ultravioleta».

EN SUS MANOS
«La dermatits de desgaste que afecta al dorso de las manos son un motivo frecuente en las consultas de los dermatólogos en esta época del año -afirma la AEDV- especialmente en personas que por razones laborales se las lavan de forma repetida». Para evitarlo, «se debe promover el uso de guantes y cremas con efecto barrera».

OTROS CUIDADOS
Además de la cosmética, tener en cuenta otras medidas puede contribuir a prevenir ciertos problemas. Así, los expertos coinciden en la importancia de evitar los cambios bruscos de temperatura, «ya que aumenta la aparición de capilares dilatados (telangiectasias o arañas vasculares) en la cara, especialmente en las mejillas.

Igualmente la alimentación juega un papel nada desdeñable. De hecho, conviene tomar «frutas y verduras de temporada, de muchos colores, ya que su alto contenido en vitaminas permite proteger la piel del frio». Es más, añadir a la dieta complementos orales con vitaminas antioxidantes del grupo A, B, C y E, «que, aunque no reviertan el envejecimiento, sí mejoran la apariencia de la piel».

Evitar los baños y duchas con agua muy caliente y calentarse las manos y pies cerca del fuego son dos medidas que cierran el capítulo de recomendaciones para cuidar la piel en invierno.
MEJOR EN INVIERNO
A pesar de los daños sobre la piel que tienen las bajas temperaturas, no es justo demonizar esta época del año. De hecho, es ahora y no más adelante cuando se deben aplicar determinados tratamientos estéticos.  El invierno «es la mejor época para realizar tratamientos despigmentantes faciales intensivos, tanto domiciliarios como en la consulta médica (peelings químicos y mascarillas)». «También es el mejor momento para los tratamientos con láser, ya sea para eliminación de manchas, vasculares, mejorar cicatrices o para tratar el envejecimiento cutáneo». Entre las razones que argumenta destaca que los láseres producen inflamación cutánea y si la persona que lo ha recibido se expone al sol puede favorecer la aparición de pigmentación postinflamatoria.

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